Cero tolerancia a crimen y a protesta social: nuevo presidente colombiano
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Tras asumir el cargo, De la Espriella pone fin al diálogo con grupos armados

Bogotá. Durante su toma de posesión como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella envió ayer un mensaje de certezas en lo económico, pragmático en lo político y lanzó una contundente advertencia de lucha contra las organizaciones criminales y control ciudadano, disfrazada de seguridad, en su primer discurso a la nación.
De la Espriella tomó posesión ante el Congreso de la República como lo manda la Constitución, pero sin la presencia de la bancada del Pacto Histórico, partido de oposición al que pertenece el mandatario saliente Gustavo Petro, que considera ilegítima la presidencia del ultraderechista.
Los fantasmas del Estatuto de Seguridad de los años 70 cobraron vigencia en el discurso del nuevo mandatario: “cero tolerancia con la criminalidad, la protesta social por fuera de la ley y absoluto control ciudadano con bloques de seguridad para garantizar la convivencia y erradicar la extorsión”.
Exaltó: “convertiré mi presidencia en una histórica defensa nacional. El tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se ataca al pueblo”, enfatizó en su discurso de posesión desde una guarnición militar, el Batallón Pichincha, en la ciudad de Cali al suroccidente del país donde se realizó la ceremonia de asunción, marcada, además, por un rito religioso que le dio la palabra a católicos y protestantes.
Tras recibir la banda presidencial, De la Espriella, en un hecho inédito que perfila su mandato de cuatro años, se trasladó en helicóptero a la base militar para exponer, ante uniformados, su plan de gobierno.
Los invitados, incluidos ocho presidentes, el Rey de España y demás delegaciones, tuvieron que ver en monitores la intervención del mandatario en el Batallón Pichincha.
“Llegó la hora de recuperar la seguridad y combatir a las estructuras criminales; o se someten al imperio de la ley o van a enfrentar la fuerza del Estado de manera contundente”, advirtió al anunciar que blindará jurídicamente a los miembros de la fuerza pública para que no tengan impedimentos legales que limiten su accionar que garantice la seguridad y orden.
“Libertad y orden es mi máxima prioridad”, expresó a los soldados y policías que lo escuchaban en el cantón militar en perfecta formación.
El presidente anunció que la fumigación de los cultivos ilícitos (hoja de coca) –una promesa de campaña– será una prioridad en su gobierno, un tema que genera oposición en los partidos contrarios al gobierno y de organizaciones de ambientalistas, campesinas e indígenas.

“Los cultivos ilícitos se erradicarán en su totalidad y con todos los medios posibles”, advirtió De la Espriella y aseguró que esta decisión no contraviene la sentencia de la Corte Constitucional, la cual prohibió la utilización de glifosato o cualquier otro químico para erradicar los cultivos, que se encuentran mayoritariamente en zonas rurales muy apartadas de centros urbanos.
Si bien el estricto cumplimiento de la búsqueda de la paz es un mandato constitucional, De la Espriella descartó no sólo los diálogos, sino la posibilidad abrir algún frente de negociación con los grupos armados, entre ellos, con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
“La opción del diálogo está agotada. No seré complaciente con los grupos armados como lo fue el gobierno anterior, el combate a la criminalidad buscará el desmonte de estas estructuras armadas”, señaló.
Contrario al proceso de paz con las extintas FARC, el nuevo presidente de Colombia reveló que buscará modificar los alcances de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), institución medular del acuerdo firmado en 2016.
“No puedo aceptar un mecanismo de indulgencia como lo es la JEP. Revisaré con rigor y ajustados a la ley los alcances de esa institución”, sentenció, al olvidar las facultades del convenio y que hoy reposa en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como declaración unilateral del Estado colombiano.
Economía y fracking
El mandatario garantizó a los empresarios e inversionistas extranjeros que obtendrán beneficios con su decisión de autorizar, de nuevo, la exploración y explotación de pozos petroleros incluido el fracking.
“Haremos un fracking responsable y amigable con el medio ambiente”, garantizó De la Espriella, como, según él, un proceso que la dará a Colombia seguridad energética e independencia. De igual manera, aseguró que abrirá las puertas a la explotación minera del carbón que en el gobierno de Petro fue prácticamente desmantelada.
Proclamó la expedición de un decreto presidencial con fuerza de ley para “congelar el gasto público hoy desbordado por la irresponsabilidad del anterior gobierno”. Esa decisión afectará la política social de Petro que priorizó la educación y la salud con inversiones históricas.
Escudo de las Américas
“Colombia dejará de ser un paria internacional desde ahora, no seremos cómplices de totalitarismos ni dictaduras, nuestra guía hoy está en suscribir el Escudo de las Américas para fortalecer nuestra seguridad”, especificó De la Espriella.
“Firmes por la patria, que viva Cristo Rey”, fue la consigna del mandatario en su primer discurso.
Previo a su posesión, el presidente de Colombia se reunió con el canciller de Israel, Gideon Saar, y confirmó que restablecerá las relaciones entre ambas naciones, rotas en mayo de 2024 por Petro, tras el genocidio contra el pueblo palestino.
También sostuvo un encuentro con el presidente de Argentina Javier Milei, a quien confesó que “el programa de gobierno que hoy aplica en su país me sirvió de inspiración para mi propuesta económica”.
Representación mexicana
En representación del gobierno mexicano, la subsecretaria para América Latina y el Caribe, Raquel Serur Smeke, asistió a la investidura de De la Esrpiella. Asimismo el canciller, Roberto Velasco, expresó vía telefónica a su nuevo homólogo colombiano, Omar Bula Escobar, “sus buenos deseos al frente de la diplomacia colombiana”. El funcionario subrayó que México “mantendrá una buena relación de amistad y cooperación con Colombia, basada en nuestros principios de respeto a la soberanía y la no intervención”.

















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