Checo Pérez desvela el infierno que vivió en Red Bull: "Enfrentarse a Verstappen es lo más duro"
- 13 jul
- 3 min de lectura
Reconoce que cuando llegó a la escudería ya le dejaron claro que todos trabajarían para Max, pero nunca imaginó que le pondrían tantas trabas desde dentro del propio equipo con situaciones increíbles

Sergio 'Checo' Pérez ha roto el silencio sobre lo que verdaderamente ocurría detrás de las puertas del garaje de Red Bull. El piloto mexicano ha desvelado una demoledora conversación con Christian Horner que marcó su fichaje por la escudería de Milton Keynes y que deja al descubierto la implacable filosofía del equipo de las bebidas energéticas: todo el universo de la estructura estaba diseñado por y para Max Verstappen.
Pérez, que completó una exitosa etapa de cuatro temporadas en el equipo logrando cinco victorias (Azerbaiyán 2021, Mónaco y Singapur 2022, y Arabia Saudí y Azerbaiyán 2023) y 29 podios, fue el escudero de confianza del neerlandés durante la conquista de sus cuatro títulos mundiales. Sin embargo, el mexicano reconoce que desde el primer minuto supo cuál era su lugar en la jerarquía.
El día que Horner le quitó la venda a Checo
Lejos de andarse con rodeos, Christian Horner fue tajante en su primer cara a cara con el tapatío. "La primera vez que conocí a Christian, me dijo: 'Corremos con dos coches porque tenemos que hacerlo. De lo contrario, estaríamos encantados de correr con un solo coche. Todo es para Max, gira en torno a Max. Queremos ganar el campeonato'", ha desvelado Pérez en una sorprendente entrevista en el podcast High Performance.

A pesar de la crudeza de las palabras del jefe de equipo, Checo asegura que nunca se sintió engañado y prefirió aceptar el reto con profesionalidad en lugar de hundirse. "Sabía a qué me comprometía. En lugar de pensar '¿por qué?', dije: 'Mira, vengo aquí y voy a darlo todo'. Fui allí con los recursos disponibles que tenía a mi alcance. Creo que superé las expectativas en todos los aspectos", afirma con orgullo.
El colapso interno
La idílica y dominante unión comenzó a agrietarse en un tormentoso 2024, donde el mexicano no sumó victorias y apenas cosechó cuatro podios, lo que propició su salida de Red Bull antes de tomarse un año sabático y regresar a la parrilla con el proyecto de Cadillac. Pérez rememora con amargura cómo el ambiente se volvió insostenible en los últimos meses.
"Hubo momentos muy duros y períodos muy difíciles hacia el final. Tuvimos demasiado éxito y creo que la gente se aburrió y se peleaban entre ellos. Todo el drama de alrededor... Pero fueron cuatro años fantásticos y sólo cuando trajeron a los demás pilotos se dieron cuenta del trabajo que yo había hecho", puntualiza Checo, lanzando un dardo a la gestión del equipo.
La trituradora de Red Bull le da la razón a Pérez
Las palabras del mexicano cobran una fuerza tremenda al analizar lo que ocurrió en Red Bull tras su marcha. La escudería se convirtió en una auténtica trituradora de compañeros: Liam Lawson apenas duró un par de Grandes Premios en el asiento antes de ceder el testigo a Yuki Tsunoda el año pasado. El rendimiento del japonés evidenció el problema sistémico del segundo coche, finalizando la temporada a una distancia sideral de Verstappen: 421 puntos para el neerlandés frente a los paupérrimos 33 de su compañero.
"Enfrentarse a Max en Red Bull es lo más duro. Ya solo enfrentarse a él en cualquier otro equipo sería muy difícil, pero en Red Bull, con su gente y su entorno, es complicado", analiza Pérez. "Todas las oportunidades en cuanto a ingenieros principales y con experiencia sabes que van a parar a Max. Yo lo sabía antes de venir. Podía quejarme o seguir. Yo seguí y mantuve a mi propio equipo de ingenieros, y eso me hace sentir orgulloso", concluye el mexicano, reivindicando un trabajo que el tiempo ha terminado por poner en valor.

















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