Jan Goetz, CEO de IQM: "El día en que la computación cuántica tenga su momento ChatGPT, todo cambiará"
- 9 abr
- 6 Min. de lectura
Goetz es una de las mentes privilegiadas de esta tecnología emergente. Sus previsiones para los próximos años están marcadas por múltiples e importantes avances. Esto es lo que nos ha contado.

Tras ser invitados por la agencia gubernamental finlandesa de innovación y tecnología, Business Finland, a participar en la inauguración del Millenium Technology Prize, en Helsinki (Finlandia) y conocer el panorama tecnológico del país, en National Geographic España tuvimos la oportunidad de hablar con una de las figuras líderes en la computación cuántica: Jan Goetz, CEO y cofundador de IQM Quantum Computers.
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En esta entrevista, el experto reflexiona sobre el presente y el futuro de la computación cuántica, defendiendo una idea central: el verdadero valor de esta tecnología no está en acceder a ella como servicio, sino en poseerla. Goetz analiza los errores estratégicos que aún cometen empresas y gobiernos, la importancia de la soberanía tecnológica y los principales desafíos técnicos, como la corrección de errores. También explora los sectores que se verán transformados en el corto y medio plazo y ofrece una visión ambiciosa sobre cómo la computación cuántica podría cambiar la vida cotidiana en las próximas décadas.
Pregunta: Usted se ha pasado años defendiendo que la computación cuántica no debería 'alquilarse', sino poseerse. ¿Cuál es el mayor error que siguen cometiendo gobiernos y empresas al pensar en la computación cuántica?

Respuesta: Algunas empresas creen que la computación cuántica está demasiado lejos, pero aquellas que invierten, adoptan pronto y desarrollan capacidades estarán mejor preparadas cuando llegue la ventaja cuántica. Por eso deberían poseer los equipos, la propiedad intelectual y el conocimiento necesarios para generar el máximo valor para sus compañías. Los gobiernos, por su parte, están desempeñando un papel crucial en el desarrollo del sector a través de inversiones; la mayoría de los países han puesto en marcha estrategias e iniciativas nacionales en torno a la computación cuántica.
En IQM, nuestra arquitectura abierta y nuestro modelo de codesarrollo permiten tanto a clientes como a instituciones públicas poseer su infraestructura y su propiedad intelectual, y desarrollar capacidades cuánticas internas. Creemos que la computación cuántica llegará cuando pueda ser poseída, desplegada y utilizada.
P: También ha comentado que Europa necesita soberanía tecnológica. ¿Qué significa eso en términos concretos?
R: Se trata de una realidad operativa y de tener capacidad de elección. Poder construir, operar y proteger la propiedad intelectual sin depender de terceros. La soberanía no es un problema exclusivamente europeo, sino global en tecnologías clave como la computación cuántica, la inteligencia artificial o el espacio.

P: ¿Estamos entrando en una era en la que el valor de la computación cuántica no residirá en los qubits en sí, sino en la soberanía de quienes los poseen?
R: Sí, estamos entrando en una era en la que el valor proviene de la capacidad, el control y el ecosistema. Ese es exactamente el modelo que IQM ofrece para empoderar a sus clientes. Enviamos nuestros sistemas a clientes de todo el mundo; se instalan en sus instalaciones, dentro de su perímetro de seguridad, y ellos son los propietarios. Esto significa que poseen un ordenador cuántico completamente funcional, incluyendo todo el hardware, software y formación necesarios para operarlo. El número de qubits es un aspecto secundario.
P: ¿Cuál cree que hoy es el mayor cuello de botella real en la computación cuántica?
R: La corrección de errores cuánticos (QEC) ha sido durante mucho tiempo el mayor cuello de botella del sector. Es el desafío de ingeniería fundamental que separa los ordenadores cuánticos ruidosos actuales de los sistemas tolerantes a fallos del futuro, capaces de resolver problemas valiosos más allá del alcance de los superordenadores clásicos. En IQM estamos desarrollando activamente la corrección de errores y ofrecemos ordenadores cuánticos con corrección de errores en nuestra línea de productos Halocene. Esto permite a nuestros clientes acceder a tecnología de vanguardia para desbloquear casos de uso comerciales.
P: A menudo usted describe la computación cuántica como una tecnología capaz de resolver problemas 'imposibles' para los ordenadores clásicos. ¿Qué problema concreto es el que le gustaría más que IQM resolviera?
R: En línea con nuestra hoja de ruta tecnológica, aspiramos a demostrar casos de uso tempranos en la industria centrados en aprendizaje automático cuántico, simulación de sistemas cuánticos y optimización. Por ejemplo, ciertas simulaciones moleculares pueden ser tan complejas que no pueden ejecutarse ni siquiera en los superordenadores más grandes que podemos construir teóricamente. Para algunos cálculos,necesitaríamos más transistores de los que hay átomos en el universo, por lo que resulta literalmente imposible obtener la solución sin computación cuántica.

P: Si tuviera que apostar ahora mismo, ¿diría que el mayor ganador en computación cuántica será la defensa, la química, la energía o la logística?
R: Aunque el valor comercial llegará en oleadas que afectarán a distintas industrias, vemos que la química cuántica y la ciencia de materiales destacan como los ganadores a corto plazo. Otros casos de uso se irán desbloqueando con el tiempo a medida que el hardware sea más potente.
P: Aterrizó en Finlandia para un puesto posdoctoral y acabó fundando una de las empresas cuánticas más visibles de Europa. ¿Qué aprendió de toda esa transición?
R: La ciencia te enseña a hacer las preguntas correctas; fundar una empresa te enseña a convertir esas respuestas en impacto real. La transición me mostró que la curiosidad por sí sola no es suficiente: necesitas visión, perseverancia, trabajo en equipo y el coraje de moldear el ecosistema a tu alrededor. También es una cuestión de mentalidad: como investigador quieres hacer ciencia que nadie haya hecho antes; como fundador en tecnología profunda quieres construir empresas que nadie haya construido antes.
P: Usted ha aclarado en otras ocasiones que la computación cuántica podría afectar al clima, los materiales y la optimización. Mirando a diez años vista, ¿qué aplicación cree que será la más transformadora para la vida cotidiana?
R: Vemos aplicaciones tempranas en la química cuántica y la ciencia de materiales. Pueden tener impacto en campos como la producción de fertilizantes, el desarrollo de baterías o la optimización de redes eléctricas, todos ellos ámbitos que actualmente generan grandes cantidades de CO₂.
P: ¿Cree que Europa todavía tiene tiempo para competir con Estados Unidos y Asia en computación cuántica?
R: Europa ha realizado enormes inversiones en investigación y desarrollo cuántico, con el objetivo de asegurar ventajas estratégicas en computación. Cuenta con una cadena de suministro sólida y de alto nivel, y debe seguir escalando sus empresas cuánticas locales para convertirlas en gigantes globales que lideren la carrera. Lo que necesitamos ahora es escalar nuestros negocios para mantenernos competitivos frente a la competencia global.

P: Y en lo que respecta a Estados Unidos, ¿la gran oportunidad de Europa en computación cuántica es competir directamente o construir algo que EE. UU. no pueda copiar fácilmente? ¿Qué opina?
R: La oportunidad de Europa no es gastar más que Estados Unidos, sino construir aquello que pueda controlar: crear soluciones cuánticas integradas a nivel industrial, adaptadas a sus fortalezas. Esto también implica colaborar con socios estadounidenses en computación de alto rendimiento, integración de inteligencia artificial y servicios en la nube, ámbitos en los que EE. UU. ha sido históricamente fuerte.
P: En cuanto a los escépticos, ¿qué diría a quienes creen que el entusiasmo en torno a la computación cuántica va por delante de la realidad?
R: La computación cuántica ha pasado de ser un proyecto científico a seguir una trayectoria comercial. A pesar del escepticismo, sigue avanzando de forma significativa. Hemos visto progresos importantes en el campo que muestran su potencial comercial a largo plazo. El reciente aumento de salidas a bolsa e inversiones en el sector refleja un creciente entusiasmo por parte de los inversores.

P: Si National Geographic volviera a entrevistarle dentro de 20 años, ¿qué avance le gustaría señalar como el momento en que la computación cuántica empezó a cambiar nuestras vidas?
R: Miraría atrás y diría que todo cambió el día en que la computación cuántica tuvo su 'momento ChatGPT' y resolvió problemas que hoy ni siquiera imaginamos.

















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