Los dos rostros del Grande Americano: sátira en EU y héroe en México
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El Grande Americano tiene dos rostros. El primero nació en la empresa estadunidense WWE interpretado por Chad Gable (Original Grande Americano) como una sátira a la lucha libre mexicana y el segundo apareció después, cuando el alemán Ludwig Kaiser tomó la máscara con los colores de Estados Unidos ante la lesión de Gable y resignificó al personaje hasta convertirlo en un héroe inesperado con capa y máscara verdes ovacionado por los aficionados tricolores. Este sábado ambos apostarán la máscara en La Noche de los Grandes, un evento estelar de la Triple A que se disputará en Monterrey.
El Grande Americano aparece como el ídolo de multitudes en fotografías antiguas junto a El Santo y Blue Demon. Pero nunca existió. Ese patriótico enmascarado jamás pisó la arena del Toreo Cuatro Caminos, aunque la narrativa digital de la WWE y la inteligencia artificial intentaron hacerlo parte de aquella época dorada de la lucha libre mexicana en los videos promocionales de su debut. Lo que comenzó como una parodia reveló la capacidad de esta disciplina para resignificar símbolos culturales a través de audiencias y fronteras en la era antimigrante de Donald Trump.
“Que dos extranjeros apuesten la máscara en México se trata de una apropiación cultural, pues la WWE, que ha adquirido a la Triple A, no es una empresa con el único fin de la promoción deportiva, sino de la espectacularización y mercantilización de la lucha libre. Al ser una empresa que emerge en un país dominante, se apropia de rasgos, en este caso mexicanos, con propósitos estéticos y de venta”, explicó Erick Suaste, doctor en ciencias políticas y sociales, especialista en análisis del discurso y semiótica de la cultura.
El primer Grande Americano debutó en marzo de 2025 como un luchador enmascarado que se dijo originario del “Golfo de América”, una provocación directa para el público nacional ante las declaraciones de Trump por renombrar al Golfo de México. Este personaje caminaba al ring con música tradicional mexicana y una vestimenta con los colores de la bandera de Estados Unidos mientras lanzaba besos al público y gritaba “¡Gracias!”.
La estrategia de la empresa estadunidense era construir un villano que eventualmente fuera derrotado por el luchador con raíces mexicanas Rey Mysterio, el gran referente latino de la compañía, pero ambos sufrieron lesiones que arruinaron los planes.
En lugar de retirar la máscara, la WWE decidió mantenerla. En junio de ese año la promoción presentó a un nuevo Grande Americano, que se trataba de Kaiser. A diferencia de la primera versión, el alemán construyó una interpretación radicalmente distinta al familiarizarse con el español coloquial, cantar el Cielito Lindo y declarar su gusto por la cultura mexicana, mientras de forma gradual dejaba la máscara azul y rojo por una verde, con detalles blancos y rojo.

“El orgullo mexicano no es el color de tu piel, el orgullo mexicano es nuestra cultura. La cultura más hermosa del mundo y la gente más cariñosa del mundo. Y por eso mi gente ¡Un mexicano nace donde se le da su chingada ganaaaa!”, exclamaba el nuevo Grande Americano.
“El personaje de Chad Gable es una sátira porque ridiculiza al mexicano y a la propia figura del luchador, lo cual quizá era el propósito de la WWE, pero observó que la versión de Káiser no es rechazada porque en lugar de satirizar, acude al conocimiento popular de los mexicanos. Él hace lo que cualquier orador (lo llamo así porque el luchador ha conectado con la gente desde la retórica) debe hacer: conocer a su público y compartir con él las mismas creencias para crear una conexión mental (es decir, la de compartir los mismos estados mentales, intereses y discursos). Al acudir a frases como: ‘los mexicanos nacen donde se les da la chingada gana’ transforma la caricaturización del primero en un acto de solidaridad con la identidad mexicana”, agregó Suaste.
La parodia terminó convertida en ídolo popular. Antes de su lucha en Monterrey, aficionados llevaron serenata al Grande Americano, compusieron un corrido en su honor y pintaron un mural gigante con su rostro en el centro de Apodaca, Nuevo León.
“Formó su propia cuadrilla, a la raza se ganó y esa máscara prestada en un imperio la volvió. Siente la fuerza de toda la gente. El ídolo está presente. ¡Y retumba en la arena el Grande Americano! Sangre extranjera pero de corazón paisano”, dice el corrido.
“El Grande Americano de Kaiser se convirtió en una figura de respeto (héroe) que muchos jóvenes y niños ven. Inculcó valores al defender a las mujeres, discapacitados y personas de la comunidad LGBT, por eso que lo vean como un ídolo es algo muy bueno. Los gringos pensaban que nos íbamos a ofender cuando salió la sátira de Gable burlándose de los mexicanos , pero no lo tomamos con tanta seriedad, aunque sí hubo gente que se ofendió y eso fue construyendo el villano del Original Grande Americano y su contraparte consistía justo en reivindicar todo eso”, explicó Zack Ro, artista urbano que realizó el mural en Apodaca, inspirado en su afición por la lucha libre.
El primer cara a cara entre ambas versiones del Grande Americano llegó en el evento Royal Rumble en enero de este año. Desde entonces, han tenido confrontaciones en los shows de WWE y Triple A, uno de los momentos más recordados fue cuando el Original Grande Americano atacó despiadadamente a Pimpinela, quien le pidió al héroe enmascarado que se vengara por “Pimpi y México”.
"La afición mexicana suele valorar más la entrega que el origen. Kaiser funcionó porque abrazó el absurdo sin aparentar superioridad. La gente percibió que estaba jugando con los códigos de la lucha libre mexicana, no atacándolos. Cuando una parodia se siente hecha con cariño y conocimiento del tema, suele ser mejor recibida", comentó el aficionado Francisco Vignau.
En un episodio de la Triple A en la Ciudad de México, Kaiser retó a Gable a una lucha máscara contra máscara. “Chaparro te pasaste de lanza, no sólo conmigo sino con toda mi gente. Esto se arregla a la mala como debe ser: ojo por ojo, diente por diente y sangre por sangre”.
"La máscara lo es todo en la lucha libre y lo mejor es que esta historia la eleva a otros territorios, le da valor a nivel mundial. Nadie quiere perder a El Grande Americano como personaje, esa máscara, esos colores. Ese es el valor de la historia: vendernos una verdadera rivalidad donde lo más importante es el respeto, el legado y el trabajo detrás del luchador, representado por la máscara", explicó el aficionado y creador de contenido Eduardo Bates.

















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