Menos bullying y más atención: así cambió la Ley Kuri el uso de celulares en escuelas de Querétaro
- 29 jun
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Cumple un año restricción de teléfonos y redes; alumnos, maestros y padres reconocen mejoras

A poco más de un año de que comenzaron las restricciones al uso de teléfonos inteligentes en las escuelas de Querétaro y su consolidación legal, la denominada Ley Kuri ha modificado la dinámica en las aulas de educación básica.
Maestros reportan mayor concentración, padres de familia observan menos ansiedad y los propios estudiantes reconocen una disminución de conflictos relacionados con grabaciones, burlas y acoso digital.
La iniciativa de reforma del gobernador a la ley estatal de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y al Código Penal es una medida que surgió ante la creciente preocupación por el ciberacoso entre menores y la ausencia de controles del acceso de los menores de edad a los contenidos de las redes sociales.
De acuerdo con información oficial, entre noviembre de 2024 y febrero de 2025 una encuesta aplicada a más de 16 mil estudiantes reveló que tres de cada diez habían sido víctimas de violencia digital, mientras que durante 2024 se atendieron mil 907 casos relacionados con bullying o ciberacoso en instituciones educativas de la entidad.
Las restricciones comenzaron a aplicarse como medida administrativa en febrero de 2025 y posteriormente quedaron respaldadas por la reforma aprobada por unanimidad en la Legislatura local en julio de ese mismo año, con el objetivo de proteger a niñas, niños y adolescentes en el entorno digital.

En la Escuela Primaria 21 de Marzo, docentes, directivos, alumnos y padres consultados coinciden en que la prohibición no ha significado eliminar por completo la tecnología, sino establecer límites claros sobre cuándo y para qué debe utilizarse.
Maylen, estudiante de sexto grado, considera que la medida sí ha tenido efectos positivos entre sus compañeros, ya que se han dejado de presentar momentos en donde se grababan unos a otros para de alguna forma molestarse.
“La verdad es que sí sirve, en mi salón pues había muchas personas que grababan y ahorita todos como que estamos mejor sin eso (...) ya no tenemos problemas ni nada entre nosotros”, comentó.
La estudiante relató que conoció el caso de una amiga que fue grabada sin su consentimiento y que dejó de asistir a clases debido al impacto emocional que le generó la situación. Para ella, el ciberbullying representa un riesgo real para los menores y por ello considera correcto limitar el uso de celulares dentro de las escuelas.

“ESTAMOS MÁS CONCENTRADOS”
Ian Terben, también de sexto grado, comparte la idea de mantener estas restricciones, aunque considera que los dispositivos podrían permitirse en situaciones específicas, por ejemplo para hablar con sus papás a la hora de la salida y avisarles en dónde se encuentran.
“Yo digo que está bien, porque así los niños ya no se distraen más (...) solamente que por otra parte también yo digo que sí se puede traer solamente para emergencias”, apuntó.
Según esta consulta, entre los alumnos existe además una percepción clara sobre los riesgos de las redes sociales. Isabela Valdés Rodríguez, estudiante de primaria, considera que los teléfonos pueden ser útiles para investigar tareas o proyectos escolares, pero advierte sobre los peligros de las tendencias virales y del acceso a contenidos inadecuados para menores de edad.
“Para mí está bien porque hace que nos mantengamos concentrados y enfocados en los temas escolares (...) aunque también nos sirven. Pero principalmente pues yo sí estoy de acuerdo”, expresó la menor al referirse a la restricción de celulares en los salones de clase.
Desde la perspectiva docente, uno de los principales beneficios ha sido recuperar la atención de los estudiantes. Itza Lorilei Muñoz Arona, maestra de sexto grado, explicó que al principio hubo resistencia porque varios alumnos ya estaban acostumbrados a socializar mediante dispositivos móviles, pero con el acompañamiento de las familias la adaptación fue posible.
“Creo realmente que esta Ley Kuri nos ha favorecido mucho en las aulas (...) los pequeños están un poco más centrados en lo que es realmente el trabajo, no tienen otros distractores como los celulares”, explicó la docente.
Jenny Edith Alvarado Vera, profesora de quinto grado, observa cambios similares. Asegura que los estudiantes continúan sintiendo la tentación de sacar los teléfonos cuando los llevan en la mochila, pero comprenden que la disposición busca protegerlos de riesgos que muchas veces no alcanzan a dimensionar.

PADRES Y PROFESORES
Otros docentes advierten que el debate no debe centrarse únicamente en prohibir. Eileen Peña Escobar, maestra de quinto grado, sostiene que la tecnología sigue siendo una herramienta valiosa cuando existe un propósito pedagógico.
“Que tenga siempre un fin pedagógico, un fin didáctico o también un fin social o familiar, pero que tenga un proyecto que no nada más sea usado para la distracción”, mencionó.
La directora de la Escuela Primaria 21 de Marzo, Erika Alejandra Guzmán Salinas, considera que la llamada Ley Kuri ha funcionado como un respaldo para las instituciones educativas, aunque insiste en que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente en las escuelas.
“Creo que es un trabajo en equipo, definitivamente con autoridades, padres de familia y nosotros los docentes justamente para que se haga de la mejor manera”, refirió.
La directiva reconoce que los conflictos derivados de grupos de WhatsApp y redes sociales suelen originarse fuera del horario escolar, pero terminan impactando la convivencia dentro de los planteles. Por ello considera indispensable fortalecer la supervisión familiar y enseñar a los menores a tomar decisiones responsables frente al entorno digital.
La visión de los padres coincide con ese planteamiento. Iyar Zayim López Bustamante, presidenta de la Asociación Estatal de Padres de Familia, considera que la medida permitió abrir una conversación necesaria sobre los riesgos de internet y el acceso de los menores a contenidos que antes eran mucho menos accesibles.
“La medida es buena, pero al fin y al cabo requiere corresponsabilidad de parte de todos los actores involucrados”, sentenció.
Las pláticas de sensibilización dirigidas a madres y padres de familia ayudaron, explicó, a comprender riesgos asociados con la violencia digital, la exposición a contenidos agresivos, la pornografía infantil y el contacto con personas desconocidas a través de plataformas digitales.

EXPERIENCIA INTERNACIONAL
La iniciativa del gobernador de Querétaro no es un caso aislado. Diversos países han impulsado regulaciones similares ante el aumento de problemas relacionados con el uso de celulares y redes sociales entre menores de edad.
Francia, por ejemplo, ya prohibía desde 2018 el uso de teléfonos celulares en escuelas de nivel básico, pero este año avanza hacia una legislación más estricta que también contempla restringir el acceso a redes sociales para menores de 15 años.
Australia se convirtió en uno de los referentes mundiales al aprobar restricciones para impedir que menores de 16 años tengan cuentas en Instagram, Facebook o TikTok, además de establecer fuertes sanciones económicas para las plataformas que incumplan la normativa.
En Reino Unido, el gobierno impulsa medidas para prohibir las redes sociales a menores de 16 años y analiza mecanismos adicionales como límites horarios de uso y controles más estrictos sobre el contenido al que pueden acceder los adolescentes.
España también se integró a la denominada Coalición de los Dispuestos Digitales junto con Francia, Austria, Dinamarca, Grecia y Portugal, una alianza que busca endurecer las regulaciones para proteger a niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos del entorno digital.
Mientras entidades mexicanas como Estado de México, Morelos, Ciudad de México y Aguascalientes comienzan a aplicar medidas similares a las implementadas en Querétaro, el debate se mantiene abierto. Sin embargo, entre quienes conviven diariamente en las aulas existe un punto de coincidencia: la tecnología seguirá formando parte de la vida de las nuevas generaciones, pero el desafío consiste en enseñarles a utilizarla sin que termine por sustituir la convivencia, el aprendizaje y la seguridad de las infancias.

















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