Solteros superan a casados en Querétaro; 38.7% de la población es soltera
Población en matrimonio disminuye 8.2% en una década; el cambio comenzó a hacerse visible en 2020

Querétaro cambió y, por primera vez, la población soltera superó a la casada: 38.7 por ciento de las personas de 12 años y más se declaró soltera en 2025, frente al 32.9 por ciento que dijo estar casada, de acuerdo con el comparativo de las encuestas intercensales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La diferencia no existía hace diez años atrás. En 2015, los casados eran 41.1 por ciento de la población de 12 años y más, mientras los solteros eran 36.7 por ciento. Para 2025, la proporción de casados había caído 8.2 puntos porcentuales y la de solteros aumentado dos puntos.
El cambio comenzó a hacerse visible en 2020, cuando el Censo de Población y Vivienda registró 36.5 por ciento de solteros frente a 37 por ciento de casados. La distancia era entonces de apenas medio punto porcentual. Cinco años después, la soltería ya tiene una ventaja de 5.8 puntos.
Mientras el matrimonio perdió presencia, otras formas de convivencia ganaron espacio. La unión libre pasó de representar 10.9 por ciento en 2015 a 16.6 por ciento en 2020 y 16.5 por ciento en 2025, un aumento de 5.6 puntos porcentuales en una década.
También crecieron otras condiciones conyugales. La población separada pasó de 2 a 4.4 por ciento entre 2015 y 2025; la viuda, de 3.6 a 4.7 por ciento, y la divorciada, de 0.9 a 2.5 por ciento. El matrimonio dejó de ser la condición conyugal predominante mientras otras formas de vida en pareja o sin ella ganaron presencia.
Querétaro se ubicó así como la segunda entidad con mayor porcentaje de población soltera del país, con 38.7 por ciento, solo por debajo de la Ciudad de México, que registró 40.2 por ciento. El dato coloca al estado por encima de entidades como Baja California, Chihuahua y Nuevo León.

SOLTERÍA VISTA DESDE LA ECONOMÍA
El economista queretano Enrique Kato dijo que hay una explicación multifactorial, ya que hay varios motivos que, en conjunto, están disminuyendo el número de matrimonios y que suelen estar presentes en las explicaciones económicas.
El primero tiene que ver con la esperanza de vida. Las personas viven más años y ahora es posible tomarse más tiempo para encontrar pareja; ya no es necesario casarse a los 20 años o a los treinta y tantos, explicó.
El segundo factor es la convivencia sin matrimonio. Las parejas pueden vivir juntas sin necesidad de casarse, o cohabitar a tiempo parcial. Esta modalidad es particularmente útil cuando los ingresos son bajos o cuando en los empleos, los contratos temporales impiden contar con estabilidad económica.
El tercer elemento, y quizá el más transformador, es el papel de la mujer en la economía. La mayor presencia de mujeres en el mundo laboral les proporciona autonomía financiera y hace menos relevante la necesidad de casarse para contar con un ingreso. Esta explicación es consistente con la posibilidad de casarse a mayor edad mientras se encuentra a la pareja ideal, apunta el economista.
“La mayor presencia de mujeres en el mundo laboral les proporciona autonomía financiera (ingresos) y hace menos relevante la necesidad de casarse para contar con un ingreso. Esta explicación es consistente con la posibilidad de casarse a mayor edad mientras se encuentra a la pareja ideal”, señaló.
Kato también señala un cambio en los roles de género. Los hombres que, en la visión tradicionalista, se apoyan de las mujeres para resolver tareas del hogar, ahora pueden recurrir a aplicaciones o negocios cercanos para atender esas necesidades. Incluso, dice, quizá la mayor presencia de mascotas pueda ser indicio de una necesidad de afecto parcialmente cubierta.
“En contraparte, los hombres que (en la visión tradicionalista) se apoyan de las mujeres para resolver tareas del hogar (alimentos, limpieza, compañía, etc.), ahora pueden recurrir a aplicaciones o negocios cercanos para atender esas necesidades. Quizá la mayor presencia de mascotas pueda ser indicio de una necesidad de afecto parcialmente cubierta”, apuntó.

“HAY POCO TIEMPO”
El testimonio de Astrid Ramírez, una profesionista de 40 años que vive en Querétaro desde hace dos, ilustra esta realidad. Originaria de Puebla, trabaja en comercio exterior y describe una rutina que deja poco espacio para la vida social. Conoce poca gente y sale poco, lo que repercute en la posibilidad de encontrar pareja.
“Conozco poca gente y salgo poco, y eso pues también repercute en poder conocer gente con quien pueda yo tener una relación”, expresó.
Su jornada laboral es de diez horas en un parque industrial, lo que le deja los fines de semana para lavar, cocinar, limpiar y, si se puede, salir con amigos. El estrés, dice, la hace valorar sus ratos libres como tiempo para ella misma.
Astrid también percibe un cambio generacional en las prioridades. Antes, dice, era más normal salir de la universidad, trabajar un poco y buscar pareja para formar una familia. Hoy, el tema de los hijos ha quedado en segundo plano porque la situación económica dificulta mantener una familia.
“Antes era más normal... sales de la universidad, trabajas un poco pero buscas pareja para formar una familia. Y creo que ahorita el tema de los hijos ya la gente no lo piensa tanto. Está difícil tener hijos, mantener varios, la situación está difícil como para formar familia”, dijo.
Astrid considera que la sociedad está cambiando en cuanto al matrimonio y la formación de una familia ya no son la misión de vida obligada para todos, y la soltería deja de ser una etapa transitoria para convertirse en una forma de vida.
“Es que siento que está cambiando la sociedad un poco. Antes... pues tú sales de la universidad, trabajas un poco pero buscas pareja para formar una familia... y creo que ahorita como que ha quedado en segundo plano el tema de los hijos”, señaló.
HAY QUIENES SÍ QUIEREN, PERO…
Juan Servín, un maestro de 42 años que vive en la casa de su padre, representa otra cara de la soltería en Querétaro. Él sí quiere tener pareja, pero las circunstancias económicas, laborales y personales se lo han impedido. Reconoce que su edad y su profesión dificultan encontrar a alguien que acepte sus tiempos, y que no tener casa propia se ha convertido en un obstáculo.
“La verdad, no es que no quiera tener pareja, pero las relaciones que he tenido no han sido fructíferas o positivas. Siento que las chicas, las mujeres, son muy exigentes, parece que hay pocas que quieran trabajar en equipo para conseguir cosas; como que solo quieren que se les dé todo. Y también está el otro lado: en mi círculo de amigos, las mujeres solteras con quienes podría tener algo ya tienen hijos, y no me siento listo para una relación con una mamá soltera porque he visto amigos que pasan por muchos problemas con los papás de los hijos de sus novias, y eso me desanima”, dijo.
Juan reconoce que su edad y su profesión dificultan encontrar a una mujer soltera que acepte que no tiene mucho tiempo para citas y todo lo que implica una relación. A esto se suma que no cuenta con una casa propia, ya que no le alcanzaron los puntos de Infonavit y le daría pena llevar a su novia a la casa donde vive con su papá.
A pesar de todo, sigue con el deseo de encontrar una pareja, pero las circunstancias económicas, laborales y personales le hacen sentir que enamorarse se ha vuelto cada vez más complicado.
“Si me gustaría enamorarme y tener una pareja, pero por mi edad y mi profesión es difícil encontrar a una mujer soltera que acepte que no tengo mucho tiempo para citas y todo eso. Además, no tengo casa propia, no me alcanzaron los puntos de Infonavit, y me daría pena llevar a una novia a la casa donde vivo con mi papá. A veces siento que quiero algo, pero las circunstancias no ayudan”, detalló.
La fotografía de 2025 es distinta a la de hace una década. No significa que el matrimonio haya desaparecido, sino que dejó de ocupar el mismo lugar dentro de la estructura conyugal del estado. En Querétaro, cada vez más personas llegan a edades adultas sin casarse, viven en unión libre o postergan la decisión de formar una familia, en un escenario marcado por cambios económicos, laborales y culturales.















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