Una jueza ordena conservar las pruebas de la ejecución fallida de Christa Pike en Tennessee
La reclusa sobrevivió a dos dosis del fármaco pentobarbital y se encuentra en un hospital con pronóstico incierto

Una jueza concedió este miércoles una petición de los abogados de Christa Pike, quien sobrevivió a dos dosis del medicamento pentobarbital hace una semana en Tennessee, de que se conserven las pruebas de su ejecución fallida.
Pese a objeciones de los representantes del Estado, la jueza I’Ashea Myles ordenó al final de una audiencia de casi dos horas que las autoridades conserven todos los insumos y materiales médicos e incluso los residuos que se usaron en el intento de ejecución el 30 de septiembre, así como grabaciones, y registros.
También exigió preservar las comunicaciones relacionadas con las complicaciones que se presentaron durante la ejecución, incluyendo las llamadas a la línea de emergencia (911).
La jueza dijo que, si alguna prueba ha sido eliminada o destruida, el Departamento de Correcciones deberá tratar de recuperarla y tomar medidas para evitar que vuelva a ocurrir.
La jueza le dio un plazo de dos horas a los encargados de la prisión para responder a solicitudes de los abogados de Pike, de 50 años, para visitarla en el hospital.
Los abogados habían pedido al tribunal el viernes que emitiera una orden para preservar las evidencias para aclarar qué sucedió durante el fallido intento de ejecución, señalando que Pike fue sometida a un “castigo cruel e inusual”.
El representante del Estado de Tennessee, Will Ayers, le dijo a la jueza que ya existe una orden federal que obliga a preservar las evidencias, y alegó que la defensa había hecho los trámites para solicitarlas el mismo miércoles en la mañana. La jueza le preguntó si era justo reprochar a la defensa por no haber solicitado las pruebas mientras estaba tratando de evitar la ejecución de Pike.
El abogado de Pike, Luke Ihnen, insistió por su parte en que las pruebas que están tratando de conservar ”son relevantes para cualquier recurso que ella presente en el futuro”, y que el Estado no ha garantizado que no volverá a intentar ejecutar a su cliente.
Sobre ese punto en específico, Ayers, el abogado del Estado, dijo a la jueza que no hay en este momento una nueva orden para ejecutar a Pike. La jueza le preguntó si el Estado podía garantizar que no volvería a intentar ejecutarla, pero Ayers dijo que no podía responder a esa pregunta, y que una nueva orden tendría que venir del Tribunal Supremo de Tennessee.
La advertencia previa de la defensa de Pike

El abogado de Pike recordó a la jueza que desde enero habían impugnado el protocolo de inyección letal porque las venas de la reclusa eran difíciles de canalizar con una aguja, incluso para extracciones de sangre para análisis.
En la solicitud para preservar la evidencia, los abogados dijeron que, durante el intento de ejecución, se utilizaron al menos siete agujas tratando de acceder a las vías intravenosas, y que una de las agujas estaba doblada en un ángulo de 90 grados.
También señalaron que el personal a cargo de la ejecución no detectó que el pentobarbital se estaba filtrando fuera de la vena.
El martes, Pike recuperó la consciencia y habló, dijeron sus abogados, aunque indicaron que su pronóstico sigue siendo incierto. Según los abogados, la mujer sufrió daños graves en los brazos y está esposada a la cama del hospital.
La defensa explicó a la jueza que Pike utilizaba una tableta electrónica para comunicarse desde prisión, pero no la tenía en el hospital, y que tampoco podían concertar llamadas con ella.
Las autoridades no han dado la versión oficial de qué sucedió durante el intento fallido de ejecución. El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ha ordenado una investigación independiente. El jefe de prisiones, Frank Strada, renunció el fin de semana.
Pike fue condenada a muerte por el asesinato en 1995 de Colleen Slemmer, de 19 años, una compañera de estudios en Knoxville. Según el recuento del caso, Pike y otras dos personas, entre ellas su novio de entonces, Tadaryl Shipp, llevaron a Slemmer a un lugar apartado y la mataron. Pike tenía 18 años y Shipp, que fue condenado a cadena perpetua, 17. Su ejecución habría sido la primera de una mujer en Tennessee en más de dos siglos.
El Tribunal Supremo de Tennessee y el Supremo de EE UU habían rechazado solicitudes de los abogados para suspender la ejecución y conmutar la sentencia por una de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Cuando faltaba apenas un hora para cumplirse la sentencia, un tribunal de apelaciones ordenó suspender la ejecución para revisar argumentos de la defensa de que Pike sufrió abuso sexual cuando niña y padecía trastornos mentales, y que en el juicio de hace 30 años no se habían tomado en cuenta esas alegaciones. El Tribunal Supremo permitió llevar a cabo la ejecución más tarde ese mismo día.















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