Agentes autónomos impulsan productividad y exponen nuevos desafíos de ciberseguridad
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Las organizaciones en México han comenzado a implementar agentes autónomos de inteligencia artificial como parte de una estrategia para reducir ineficiencias operativas que afectan su rentabilidad, en un contexto donde la economía digital exige mayor velocidad y precisión en la toma de decisiones.
De acuerdo con la firma colombiana Servinformación, esta transición tecnológica permite transformar ecosistemas complejos de datos en herramientas operativas, con reducciones de hasta 40% en los tiempos de espera en procesos de atención y operaciones críticas.
Sin embargo, indicó que el el avance de la inteligencia artificial también introduce nuevos riesgos. “La adopción masiva de IA es un arma de doble filo: mientras dispara la productividad, también amplía los puntos vulnerables de las empresas”, explicó Paula Andrea Murcia, gerente regional de Ciberseguridad de Servinformación, al advertir sobre el uso de estas tecnologías para sofisticar ciberataques.
Mitigación del fraude sistémico

El despliegue de estas soluciones ocurre en un entorno donde el fraude cibernético y el phishing, potenciados por IA generativa, representan una de las principales amenazas para la continuidad operativa. A esto se suma el fenómeno de Shadow AI, en el que el 70% de los colaboradores utiliza herramientas de inteligencia artificial no autorizadas, lo que incrementa el riesgo de exposición de información sensible.
Ante este escenario, las empresas han comenzado a implementar entornos de IA gobernada, bajo protocolos de privacidad de nivel empresarial. Estas infraestructuras permiten analizar información interna sin exponer datos críticos en modelos públicos, reduciendo riesgos de filtración.
La necesidad de reforzar estos controles se acentúa ante la brecha regional en materia de seguridad. Mientras en mercados desarrollados la confianza en la respuesta ante incidentes alcanza el 84%, en Latinoamérica se ubica en 13%, lo que ha impulsado el fortalecimiento del talento especializado. En el último año, la fuerza técnica certificada bajo estándares internacionales creció 112%.
Agentes autónomos y rentabilidad a escala
Hacia el cierre de 2026, la inteligencia artificial ha pasado de ser un componente experimental a un elemento central en la operación empresarial. La tendencia apunta a la adopción de agentes autónomos conectados a sistemas clave, como plataformas financieras o de ventas, capaces de tomar decisiones en tiempo real.
Estos sistemas permiten romper silos de información y responder de forma inmediata ante anomalías operativas. “La velocidad de respuesta es hoy el factor que evita que un incidente técnico se convierta en una crisis financiera irreversible”, señaló Murcia.
En este contexto, la capacidad de automatizar procesos de forma segura se posiciona como un elemento clave para la estabilidad operativa, en un entorno donde la confianza en la gestión de incidentes digitales continúa siendo limitada en la región, concluyó la firma.

















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