En Querétaro, investigadores del IPN detectan microplástico en el aire

Al caminar por las calles de Querétaro, las personas respiran aire que contiene microplásticos, partículas diminutas que pueden desprenderse de fibras sintéticas, como las que están presentes en prendas de vestir. Mediante un estudio, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) detectaron su presencia en la atmósfera urbana, con predominio de fibras de rayón y poliéster.
“La presencia de microplásticos en el aire es algo que todos conocemos, pero necesitábamos evidencia específica para Querétaro que dijera cuánto se había encontrado y de qué naturaleza química”, explicó Regina Hernández Gama, del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (Cicata) Unidad Querétaro, del IPN.
En entrevista con La Jornada, relató que para el estudio instalaron ocho colectores de metal, diseñados por el Instituto Noruego de Investigación del Aire, que permanecieron durante 14 meses en distintos puntos de la ciudad, entre 2023 y 2024.
“Instalamos los muestreadores a una altura de un metro y medio con la intención de captar los microplásticos presentes a la altura a la que respiramos las personas”, señaló la experta.
Uno de los hallazgos que más sorprendió a los investigadores fue que la mayoría de los microplásticos detectados eran filamentos o fibras. La investigadora relacionó este resultado al uso extendido de materiales sintéticos, presentes en las prendas de vestir y los productos plásticos, como bolsas del supermercado, cobijas y lonas.
Para Hernández Gama, lo más importante después de este hallazgo es continuar la investigación sobre los microplásticos, en particular sus efectos en la salud humana. “Hoy día no hay reportes que nos permitan confirmar de una manera clara y contundente exactamente cuál es el efecto de los plásticos en el cuerpo. Entonces, ¿qué es lo más urgente? Impulsar estudios serios donde se pueda correlacionar algún padecimiento, alguna inflamación”, señaló.

Uno de los principales retos al momento de investigar los microplásticos en la atmósfera, explicó la científica, es la falta de estándares para medirlos. “Hay personas en China que están midiendo los microplásticos con una técnica y otras en Estados Unidos que los están midiendo con otra”.
Esta situación dificulta comparar los resultados obtenidos en distintos lugares, apuntó Hernández Gama, quien se pronunció por una mayor colaboración entre los investigadores para establecer acuerdos que permitan obtener evidencias comparables.
Otro desafío es evitar que las muestras se contaminen durante el procedimiento. “En el laboratorio muchas cosas que usamos son de plástico y no las podemos usar en este tipo de estudios. Todo el material tiene que ser de vidrio o de metal”, explicó.
Los investigadores tampoco pueden entrar al laboratorio con ropa sintética: deben privilegiar los tejidos de algodón. Además, recordó la especialista, “todavía nos pasábamos un material para quitar las pelusas que pudiéramos traer”.
Detalló que la investigación sobre microplásticos en Querétaro fue multidisciplinaria y contó con la participación de especialistas de diversas áreas. Destacó a Ana Sánchez, del Cicata, quien hizo la primera propuesta, a la que después se sumaron profesores de química, de análisis de imágenes por computadora, de mecatrónica, de sustentabilidad y de biotecnología.
La investigadora explicó que su trabajo se centró en analizar de manera simultánea la cantidad de microplásticos y los microbios presentes en la atmósfera. En este trabajo, participó su alumna de maestría Alpha Caudana Campos, quien hizo los muestreos, la caracterización química de los microplásticos, la extracción de ADN y la secuenciación de las bacterias.
Sobre la identificación de microbios, que reveló la presencia de bacterias pertenecientes a grupos Pseudomonadota, Cyanobacteriota y Bacteroidota, Hernández Gama mencionó que uno de los siguientes pasos será determinar cuáles presentan resistencia a los antibióticos.
“Porque no es lo mismo respirar cualquier bacteria a una que ya tiene resistencia. Si en algún momento me causa una enfermedad, ya no lo voy a poder tratar de forma convencional”, advirtió.
Para la investigadora, el tema de los microplásticos tiene dos vertientes: impulsar investigaciones sobre sus posibles efectos en la salud humana y generar conciencia social sobre el uso del plástico.
“El plástico nos ha representado una vida muy cómoda en muchas circunstancias, lo hemos incorporado de forma excesiva. Y más que asustarnos, importa saber qué podemos hacer, cómo desplastificar el mundo”.















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