“Se acabó la esperanza y empieza el verdadero dolor”: sepultan a hijo de Cecilia Flores en Hermosillo
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Milagros dio su mensaje frente al ataúd, cerrado por falta de cuerpo, mientras su madre trataba de no mirar. El parecido físico que hay entre ambas se extiende a las expresiones corporales, que se asemejan tras años de “obligar a las autoridades a hacer su trabajo”, como dice Cecilia.

BAHÍA DE KINO/HERMOSILLO, Son. (apro).- Una caravana encabezada por Cecilia Flores Armenta a bordo de una pickup blanca llegó minutos antes de las 5 de la tarde al Panteón Municipal Norte de Hermosillo, Sonora, este 2 de abril. En la caja de la camioneta iba un ataúd y en su interior algunos huesos de Marco Antonio Sauceda Rocha, hijo de la madre buscadora, que fueron finalmente sepultados.
“Te buscamos con las manos, con el alma y con el corazón hecho pedazos durante 7 años. Vivimos el infierno de no saber dónde estabas. Siete años de lucha de lágrimas y de gritar tu nombre. Para nosotros nunca fuiste un caso, nunca fuiste un número”, dijo Milagros Valenzuela Flores, hija de Cecilia y hermana de Marco Antonio.
Milagros dio su mensaje frente al ataúd, cerrado por falta de cuerpo, mientras su madre trataba de no mirar. El parecido físico que hay entre ambas se extiende a las expresiones corporales, que se asemejan tras años de “obligar a las autoridades a hacer su trabajo”, como dice Cecilia.

Después de todo, la joven tenía 14 años cuando su hermano Alejandro fue desaparecido y fundaron el colectivo Madres Buscadoras de Sonora. Para cuando desaparecieron a Marco Antonio, Milagros ya sabía buscar personas, de modo que sumó a su otro hermano a su lista de “promesas”.
“Hoy el dolor es distinto, es un dolor que quema, que rompe y que no tiene consuelo. Confirmar que eres tú es confirmar todo lo que nos arrebataron, todo lo que te hicieron, todo el tiempo que nos robaron juntos. Perdón por no haberte encontrado antes”, dijo Milagros entre lágrimas.
La diferencia entre el dolor de buscar en la incertidumbre y encontrar la dura verdad ya había sido advertida por Cecilia Flores durante la velación de su hijo, en Bahía de Kino.
La mañana del miércoles, unas 24 horas después de que el fiscal de Sonora le entregó la confirmación de que encontró a su hijo, Cecilia había dormido casi nada, y se apartó por un momento de la velación para preparar la comida para las personas que acudieron a darle el pésame.
Mientras preparaba 10 kilos de menudo, dado que ya se tenía noticia de que el colectivo Fundación Todos Somos Erick (FTSE), de Tijuana, llegaría por la tarde, dijo a Proceso que estaba consciente de que ahora comenzaría “el verdadero dolor”.
“Haber traído a mi hijo así, en huesos, ha sido muy doloroso. Siempre lo estuve buscando, pero encontrarlo ya con esta realidad, pues se acaba la esperanza, y siempre decimos que la esperanza de que estén vivos es lo que nos mantiene de pie. Se acabó la esperanza y empieza el verdadero dolor”.
Mientras Cecilia reflexionaba, apartada, uno de sus nietos, hijo de Marco Antonio, se mecía frente al ataúd de su padre, que fue desaparecido cuando él todavía no tenía memoria.

















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