Si un átomo es 99,99999 % vacío, ¿por qué no cruzamos muros?
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Todo parece indicar que debería ser posible, pero la realidad dice lo contrario. La respuesta no está en la fuerza de las paredes, sino en unas reglas del universo mucho más extrañas de lo que imaginamos.

Si no viviéramos obsesionados con la ciencia ficción, probablemente esta pregunta sonaría ridícula. ¿Atravesar una pared? Ni siquiera perderíamos un segundo en planteárnoslo.
Pero resulta que llevamos décadas entrenándonos para creer que, con la magia suficiente –o la tecnología adecuada–, eso podría pasar. Harry Potter atraviesa la barrera del andén 9¾, Visión, de Los Vengadores, cruza paredes como si fueran humo y hasta ilusionistas como Criss Angel han construido espectáculos enteros alrededor de esa fantasía. La idea nos resulta tan familiar que casi parece una posibilidad esperando a ser descubierta.

Y la ciencia, curiosamente, parece echar más leña al fuego. Seguro que alguna vez has oído esa frase de que "los átomos están casi completamente vacíos". La película Oppenheimer volvió a ponerla sobre la mesa y no deja de repetirse en libros, documentales y redes sociales.
De hecho, se suele decir que un átomo es aproximadamente un 99,99999 % espacio vacío. Así que la pregunta parece inevitable: si nosotros y las paredes estamos hechos de átomos casi vacíos, ¿por qué no podemos atravesarlas? ¿Qué hace que algo "sólido" se sienta, precisamente, tan sólido?
Átomos casi vacíos, paredes sólidas
La intuición juega en nuestra contra. Y es que la respuesta empieza a desconcertar en cuanto se miran los números. Si un átomo creciera hasta medir lo mismo que un estadio de fútbol, su núcleo –unas 100.000 veces más pequeño que el átomo entero– apenas tendría el tamaño de un grano de arena situado en el centro del estadio, mientras que los electrones estarían distribuidos muy lejos de él. Entre ambos habría, prácticamente, espacio vacío.
Con semejantes proporciones, cualquiera diría que atravesar una pared debería ser trivial. Pero no lo es. Y hay dos razones, según explicaron varios expertos a Live Science.

Los electrones y la repulsión electrostática
La primera explicación está en los electrones. Aunque durante años los dibujamos como pequeños planetas girando alrededor de un núcleo, la realidad es bastante menos ordenada. Los electrones se distribuyen en una nube de probabilidad, una región donde es más probable que aparezcan, pero sin seguir una trayectoria.
El canal de YouTube Life Noggin los compara con las aspas de un ventilador encendido. No ves cada pala por separado, sino un disco borroso que parece ocupar todo el espacio.
Algo parecido ocurre con los electrones. Esa nube de probabilidad concentra la carga negativa en la región exterior del átomo y, cuando dos objetos se acercan demasiado, los electrones de ambos átomos empiezan a repelerse, igual que los polos iguales de dos imanes. Esa repulsión electrostática es el primero de los dos mecanismos que impiden atravesar una pared.

















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